martes, 31 de julio de 2012

Y al fin, llegué.


Después de sufrir durante el laargo viaje, llegué a Japón ayer a las 10:30 hora local. El viaje sinceramente  fue bastante movido, en las dos últimas veces que he venido a Japón jamás me había pasado que: cómo soy un migrañoso de primera categoría, estuve todo el viaje con fuertes dolores de cabeza, alimentándome de Enantyums (1 cada 8 horas, con el estomago casi vacío). Aun así, cuando decidía hacer efecto, el viaje resultaba ser más llevadero... aún así, me toco sufrir en el avión (en clase turista, of course) un alemán detrás de casi dos metros, en un espacio reducido, donde sus pies casi sobresalían por delante de mi asiento (volé en un Airbus algo antiguo por lo que se podía observar) y en el asiento de delante, me tocó una mujer mayor japonesa... desde el minuto 5 después de despegar, la mujer se reclinó con todo su derecho y me vi, con la pantalla del asiento delantero a escasos dos palmos de mi cara; por lo que creo, que el brillo de la pantalla, el sitio tan angosto ayudó a que la migraña se hiciese fuerte y venciera a las fuerzas del Enantyum. Yo iba a hacer lo mismo, me recliné un poco y la verdad, que ver la cara del pobre alemán aquel, mirándome detrás de unas gafas anticuadas y con cara de pena, decidí no reclinarme hasta que se durmió encajonado entre mi asiento y el suyo.

Para más coñazo, cuando llegué a mis aposentos, observamos con horros como unas avispas asesinas japonesas, del tamaño de dos o tres avispas normales europeas, habían hecho un precioso nido en el balconcillo de la habitación... luego vendrá un señor, espero que amable a llevárselas o gasearlas, ya que la picadura de una de estas, puede llegar a ser mortal o muuuy dolorosa
¡Haré fotos y luego las colgaré!

Saludos!